EDITORIAL: El nuevo emprendedor chileno

EDITORIAL: El nuevo emprendedor chileno

En Chile está emergiendo un perfil distinto de emprendedor. Más preparado. Más consciente. Más estratégico.

Ya no se trata solo de alguien que decide “probar suerte” con una buena idea. Tampoco es únicamente el autoempleo como salida a una necesidad inmediata. Lo que estamos viendo es una generación que entiende que emprender exige formación, método, propósito y visión de largo plazo.

El cambio es silencioso, pero profundo.

En los últimos meses hemos publicado en Medio Directo distintas señales de esta transformación. Desde el Programa de Innovación Social en la Provincia de El Loa, que forma a emprendedores desde los 15 años con metodologías estructuradas, hasta el Programa Trainee 2026 de Arcadis Chile, que integra a jóvenes profesionales a entornos de alto estándar técnico desde el inicio de sus carreras.

También vimos cómo la sostenibilidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en eje competitivo, como ocurre con el plan de expansión de Ecolab en Chile, donde eficiencia hídrica, reducción de costos y productividad se articulan en una misma estrategia.

Y en una dimensión más personal, actividades como la charla de inteligencia emocional para emprendedores en Viña del Mar reflejan que la mentalidad, la gestión emocional y el liderazgo ya son considerados herramientas clave para sostener proyectos en el tiempo.

No son hechos aislados. Son piezas de un mismo fenómeno.

Hoy el nuevo emprendedor chileno habla de validación, pitch, modelo de negocio, trazabilidad, impacto medible y escalabilidad. Se forma antes de lanzarse. Busca mentoría. Entiende la importancia de los datos. Comprende que el mercado exige profesionalización, incluso en etapas tempranas.

Pero hay algo más relevante aún: el propósito.

Cada vez más iniciativas nacen con conciencia territorial, impacto social o foco ambiental desde el primer día. No como discurso, sino como parte del diseño del negocio. La sostenibilidad ya no es un “extra”, es parte de la ecuación económica.

Esto no significa que los desafíos hayan desaparecido. Emprender en Chile sigue siendo complejo. El acceso a financiamiento, la incertidumbre económica y la competencia global están presentes. Sin embargo, el capital humano emprendedor está madurando.

Y cuando madura el emprendimiento, madura también la economía.

El nuevo perfil del emprendedor chileno no es solo más joven o más digital. Es más estratégico. Más preparado. Más consciente del entorno. Más dispuesto a aprender antes de escalar.

Si esta tendencia se consolida, el impacto será mayor que cualquier programa individual. Porque no estaremos hablando solo de más emprendimientos, sino de mejores emprendimientos.

Fuente: https://mediodirecto.cl/2026/02/24/el-nuevo-emprendedor-chileno/