Calama, San Pedro y Tocopilla: el desafío pendiente de conectar a los proveedores con la gran industria, según Karen Sánchez, gerenta de Gedes Región Antofagasta

Calama, San Pedro y Tocopilla: el desafío pendiente de conectar a los proveedores con la gran industria, según Karen Sánchez, gerenta de Gedes Región Antofagasta

La gerenta regional de GEDES, Karen Sánchez sostiene que el verdadero reto no es crear más programas de apoyo, sino articular una red territorial que transforme las capacidades locales en oportunidades concretas de negocio para las comunas de la Región de Antofagasta.

La Región de Antofagasta cuenta con emprendimientos y empresas de distintos territorios. ¿Cómo evalúa actualmente la articulación de la oferta regional?

Desde mi experiencia como Gerenta Regional de GEDES y a partir del trabajo desarrollado durante los últimos años con emprendedores, empresas, instituciones públicas y actores del ecosistema, considero que la Región de Antofagasta cuenta actualmente con una oferta de apoyo amplia y con capacidades relevantes, pero cuya articulación todavía presenta oportunidades importantes de mejora.

La región dispone de instrumentos públicos, programas de fomento, iniciativas privadas, universidades, centros de formación, organizaciones empresariales y actores especializados que generan oportunidades para distintos niveles de desarrollo empresarial. Sin embargo, el principal desafío no está necesariamente en la ausencia de oferta, sino en lograr que esta oferta funcione de manera más integrada, complementaria y territorialmente pertinente.

Calama concentra una parte muy importante de la actividad minera de la región. ¿Cómo evalúa hoy la articulación de proveedores locales en esa comuna?

Considero que la articulación de proveedores locales en Calama sigue siendo baja en relación con el potencial que tiene la comuna y con la magnitud de la actividad minera.

Existe una base importante de empresas y proveedores con capacidades y experiencia, pero todavía observamos brechas en la conexión efectiva con las empresas mandantes, especialmente en acceso a información, requisitos de contratación, estándares, certificaciones, innovación y generación de vínculos comerciales de largo plazo.

Desde mi experiencia trabajando directamente con empresas y programas de fomento, creo que el desafío no es solamente desarrollar más proveedores, sino fortalecer su capacidad de vincularse y competir en las cadenas de valor de la minería.

Como ejemplo Comité Corfo Antofagasta cuenta con el programa Red Proveedores para las empresas que quieren fortalecer su cadena de valor de proveedores en las comunas de la región.

¿Cómo podemos relevar y visibilizar con mayor impacto a los emprendimientos y proveedores de comunas como San Pedro de Atacama, Toconao, Tocopilla y otras localidades de la región?

Debemos pasar de una visibilización puntual a una estrategia de posicionamiento comercial territorial, conectando a los emprendimientos con mercados, empresas mandantes y oportunidades de negocio.

Para ello, es clave fortalecer catálogos regionales de proveedores, ruedas de negocio, ferias estratégicas y plataformas digitales, destacando el valor diferencial de cada territorio.

El objetivo es que los emprendimientos de San Pedro, Toconao, Tocopilla y otras localidades se integren efectivamente a las cadenas de valor regionales y no sean vistos como proveedores periféricos.

¿Cuáles son las principales barreras que enfrentan hoy los pequeños proveedores para acceder a grandes empresas y organizaciones?

Las principales barreras son el acceso a información y contactos, el cumplimiento de requisitos técnicos y administrativos, certificaciones, capacidad financiera y falta de experiencia en procesos de compra y licitación.

Muchas pequeñas empresas tienen buenos productos y servicios, pero no siempre cuentan con capacidad para responder a los volúmenes, estándares y tiempos que requieren las grandes organizaciones.

Por eso, el desafío es fortalecer sus capacidades y, al mismo tiempo, generar mecanismos de vinculación y encadenamiento que permitan acercar efectivamente la oferta de los pequeños proveedores a la demanda de las grandes empresas.

¿Qué tipo de espacios o actividades de reconocimiento permitirían conectar a proveedores que hoy no se conocen entre sí con grandes empresas, intermediarios y gestores de proyectos?

Creo que debemos generar espacios más prácticos y orientados a negocios, como ruedas de vinculación con grandes empresas, encuentros sectoriales, ferias de proveedores y sesiones de presentación de soluciones.

También sería interesante implementar “Demo Days” o encuentros de proveedores, donde las empresas locales puedan presentar directamente sus productos y servicios a mandantes, intermediarios y gestores de proyectos.

El reconocimiento debe ir acompañado de conexión comercial efectiva, de manera que estos espacios no sean solo de networking, sino que permitan generar reuniones, oportunidades de contratación y nuevos encadenamientos productivos.

¿Cómo lograr que esos encuentros se traduzcan en nuevos proyectos colaborativos y oportunidades concretas de negocio?

La clave es que los encuentros tengan seguimiento y objetivos comerciales concretos, no que queden solo en networking. Debemos identificar previamente la demanda de las grandes empresas y conectar esas necesidades con proveedores locales que tengan capacidades para responder.

Además, es importante establecer compromisos posteriores, reuniones de seguimiento, pilotos o proyectos colaborativos, midiendo resultados como negocios generados, nuevas alianzas y proveedores incorporados a cadenas de valor.

En definitiva, debemos pasar del “conocerse” al “hacer negocios”, generando una gestión activa de las oportunidades que surjan en estos encuentros.

¿Qué rol pueden cumplir los clústeres y los programas de articulación territorial en este proceso?

Los clústeres y programas territoriales Integrados  cumplen un rol fundamental como articuladores del ecosistema, porque permiten conectar empresas, proveedores, instituciones y grandes industrias en torno a desafíos y oportunidades concretas.

Más que generar nuevas instancias van  ayudando a coordinar la oferta existente, detectar brechas y generar encadenamientos productivos, facilitando que los pequeños proveedores puedan integrarse a cadenas de valor regionales.

En definitiva, pueden ser el puente entre las capacidades locales y las necesidades de la industria, transformando la colaboración territorial en proyectos y oportunidades de negocio concretas.

Pensando en el futuro de la Región de Antofagasta, ¿qué debería cambiar para fortalecer una red regional de proveedores y generar mayores oportunidades para los distintos territorios?

Creo que debemos avanzar hacia una red regional de proveedores más integrada y conectada con la demanda real de la industria. Para eso, es necesario mejorar la coordinación entre instituciones, grandes empresas y proveedores locales, facilitar el acceso a información y oportunidades, y fortalecer las capacidades de las pequeñas empresas.

También debemos incorporar una mirada territorial, reconociendo las capacidades y brechas particulares de cada comuna.

El cambio principal es pasar de iniciativas aisladas a una estrategia regional permanente de encadenamiento productivo, donde la articulación se traduzca en nuevos negocios, proyectos colaborativos y mayor participación de los proveedores locales en las cadenas de valor de la regional.